Empieza el día. Me cuesta despertarme, pero enseguida todo se convierte en una carrera. Una enorme maratón interminable en la que, si no reacciono, caigo. Lo que sigue del dia se basa en eso, en cosas apuradas y sin un sentido claro.
Sigo la corriente, me siento vacía. Paro, la corriente me lleva. No puedo pensar... no puedo sentir. El tiempo avanza, pero yo, aunq no parezca, sigo en el mismo lugar. La gente habla, pero no entiendo; les grito, pero no escuchan, y así todos seguimos corriendo: sin mirar para el costado, empujándonos, cayéndonos y dejando atrás a los que se caen.
Termina el día. De repente solo tengo ganas de dormir, y no volver a despertar. Pero no puedo, mi mente incomprensible sigue en pie. Entonces, sin poder evitarlo más, lloro. Me ahogo en esa hermosa acción sincera, el único momento en el que finalmente, puedo ser yo. Luego me doy cuenta: hasta ahora no había podido verte, pero vos igual estabas a mi lado, cuidándome. Nos miramos a los ojos un rato, y ese momento, ese instante, esa felicidad, esos eternos segundos, durarán toda mi vida, en un recuerdo, en nuestro amor, cada vez que no me sienta sola, cada vez que decida empezar la mañana de una forma distinta.
jueves, 15 de abril de 2010
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Nati! Al fin te hiciste el blog! Jajaja! Ahora a ponerle tooodas las pilas eeh! Al final estamos renovando día a día, yo que me hice el Face, vos el blog... Estamos re cibernéticas! Jajaja!
ResponderEliminarBueno, escribís re lindo, ya te lo dije el otro día en clase porque yo vi el texto antes de que lo postees acá (H) jajaj! Seguí así, no dejes nunca de escribir, cuando te inspires agarrá lápiz y papel y anotá aunque sea pequeñas ideas para no olvidarte de nada, que así se hace un escritor, o al menos eso creo jaja!
Te quiero mucho ♥